Caí en la ceguera
del que se cree iluminado.
Caí en el abismo
del que se cree en lo mas alto.
Mis labios se refugian entre las rayas de mi bufanda. El
frío se cuela por mis vaqueros rasgados haciendo que no me detenga. Mis manos,
tapadas a la mitad por los bolsillos. Y llega ese momento tras largo tiempo de
espera. Es ese color con el que pintas la esperanza. Esperanza que me alimenta
para seguir cada día. En apenas segundos puedo llegar hasta ti. Nos separan
unos metros pero te siento, eres mía, solo durante este instante. Verdes como
la extensa pradera que va desde los pies hasta la cima de la más frondosa
colina. A que preciosa esmeralda dejaste sin brillo, que famoso pintor te coloreó
con tanta perfección de su talentosa paleta. Tantas noches de fantasía que hoy
tu mirada me devuelve a la vida. Ya puedo volver a mi casa. Y vuelvo pensando
en tu mirada. Pienso que el amor no se dice en las palabras. Hoy descansaré de
la angustia que me hace deambular cada anochecer de este invierno que no acaba.
Saber que el amor nace al doblar cualquier esquina, del cruce inesperado de
nuestras miradas.